viernes, 24 de septiembre de 2010

Sobre el 29-S

Huelga, huelguita, huelgota. Huelguecilla. Huelgón. Protesta de pitiminí. Si es que no hay quien se tome esto en serio.

Después de lo que ha llovido, ¿por qué ahora? Como digo, no hay quien se tome esto en serio. Los amigotes de la UGT y CCOO, Cándido y Toxo, Toxo y Cándido le plantan una huelga general al compadre ZP. Pero no una huelga cualquiera, no, que va, una huelga pactada.

Pero yo no consigo salir de mi asombro viendo lo visto y no me creo nada. No me creo nada porque vivimos en un país donde los sindicatos son unos panyaguados del Estado que visten camisetas donde dice "derecha caca".

Ya me gustaría a mi que a los sindicatos los mantuvieran los afiliados, a la inglesa o a la alemana, pero no, aquí los mantiene el erario publico y los empresarios (que tienen a esos señores que mano sobre mano dicen "yo es que soy un liberado").

Lo de los liberados es gracioso, mientras piden que personal pierda un día de trabajo estando como están las cosas ellos se colocan detrás de la pancarta cobrando. Extraordinario.

Pero pensémoslo un momento, ¿a quién representa la UGT o CCOO? ¿Cuántos afiliados tienen?

No seré yo el que esté en contra de hacerle la puñeta a nuestro circunflejo ZP, a quien detesto con todas mis fuerzas, pero esto me huele muy mal.

Me huele muy mal porque provablemente van a montar lios gordísimos en Madrid, en Valencia y en otras ciudades así mientras que en Sevilla o en Barcelona van a estar la mar de relajaditos. Pero bueno, por sus hechos los conocereis.

A mi lo que más me apasiona de las huelgas son los denominados piquetes informativos, que suelen ser unos señores muy educados que te reparte un panfleto nada sectario y te pronuncian una filípica que ya pueden freír las Catilinarias en un paraguas. Pues a estos los mataba (pero en sentido abstracto, matar como concepto general, quiero decir, que sea todo lo ofensivo posible pero sin llegar al punto en el que te pueden demandar).

Además son la mar de coherentes. En la última huelga de funcionarios entraron a mi examen de Teoría del Conocimiento unos vainas con un tambor. No creo que pasaran de los 25 ninguno, pero como la estupidez no conoce límites, pues allí estaban, reclamando derechos para el funcionariado.

Vamos, que como me encuentre a algún amable nazi-progre en la puerta de Filosofía el 29 voy a gozar cosa bárbara explicándole los fundamentos ontológicos de la realidad.

1 comentario:

Despotrica a gusto, si yo puedo...¿por qué tu no?