jueves, 3 de junio de 2010

Sobre la laicidad impuesta

Una vez alguien me dijo que la democracia es el único sistema que permite que el pueblo tenga los gobernantes que se merece y cada vez este planteamiento me parece más acertado.

La última de este gobierno que me ha llamado especialmente la atención es la cosa esta que han hecho con el reglamento de honores militares. La verdad es que ZP y su comidilla nos están demostrando un trato bastante singular para con los militares:

Primero el Sr. Bono (patriota de boquilla y católico abortista) mandó quitar el Viva España de la escuela militar de Zaragoza (creo que fue aquí, pero el lugar es lo de menos), después nos colocaron a la ministra Chacón (a mi me gustan las pacifistas catalanistas para mandar en los ejércitos de España) que parece que le da urticaria en el paladar cada vez que tiene que hacer los vítores a la Patria. No hay que olvidar que han transformado nuestro ejército en un montón de albañiles y enfermeras, que es para lo único que los usan, y que cuando alguno cae en una misión dicen que estaban allí en acciones de paz (aunque lo hayan mandado a la presencia del Padre de un bazocazo, pero eso sí, un bazocazo pacífico). Tampoco hay que olvidar que la preocupación mayor de la señora Chacón ha sido mandar hacer unos uniformes que se adapten a la silueta femenina. Claro, ¿para qué gastar el erario público en reforzar los blindajes de los vehículos de nuestros soldados? Sin lugar a dudas los uniformes adaptados a la silueta femenina te salvan de una mina.

Pues la última es que los militares no deben rendir homenaje en los actos religiosos. Esto viene después de que se quite el crucifijo de todos sitios y no es más que la enésima patada en el costado a los católicos.

Ciertamente no entiendo ese afán, que no puede ser más que ignorancia o maldad, de este gobierno por atacar a los cristianos. España, les guste a nuestros desinformados progresistas o no, es cristiana. No lo es porque lo digan las leyes sino que lo es de facto: nuestros valores son cristianos, nuestra manera de ver el mundo es cristiana y es necesario que eso siga siendo así si queremos conservarnos. Si por el contrario fustigamos esta herencia de nuestros antepasados y prestamos nuestra espalda al islam España dejará de ser lo que es, porque no hay un sólo país islámico en el cual la democracia arraigue. Y si esa cristianofobia sigue imperando en nuestros días inviertan en tiendas de burkas y así se harán de oro.

1 comentario:

  1. La ignorancia de estos políticos es insultante y nociva. La parodia ya se ha agriado, y al país entero con ella.

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Despotrica a gusto, si yo puedo...¿por qué tu no?