viernes, 11 de junio de 2010

Sobre la tourné italiana de ZP


Pues sí, maese ZP anduvo ayer por la patria de Dante, Maquiavelo, San Francisco y Berlusconi (sí, todo tiende a mejorar) y el buen hombre se dedicó a lo que mejor sabe hacer: meter la pata y recibir coces.

En primer lugar se nos planta en la Santa Sede y cuando Su Santidad se acerca a recibirle nuestro ilustre ZP (que como es hombre importantísimo en la política internacional puede permitirse estas cosas) le espeta al Papa: "Buenos días, ¿cómo estamos, Santidad?" Así, como el que le habla al tipo que le pone el café por las mañanas, porque claro, él es ZP y todo el mundo lo respeta (aquí tengo que volver a sacar el cartel [IRONÍA]) y puede ir pisoteando a quien le parezca y pude saltarse el protocolo como ha tenido a bien hacer, porque claro, él es ZP (estoy pensando hacer una cancioncilla..."él es ZP" mezclada con los cazafantasmas, seguro que me saco unos cuartos).

Obviamente Su Santidad no le ha dicho lo idiota que es porque me parece que él si sabe de protocolo y tal. La cuestión es que han hablado de lás más sabias cosas durante 20 minutejos, porque ZP es muy sabio y sintético y el Papa tenía ganas de ir por café. Me imagino el diálogo interno durante la conversación:

-ZP.- ¡Qué sabio que soy! Tengo asombrado a este señor del blanco, fíjate como se ha quedado hipnotizado con mi sabiduría.

-Su Santidad.- Tengo que mandar la sotana a lavar, ¿qué tendré hoy para almorzar?...

Pues eso. Después, porque ZP desconoce el protocolo, se ha ido a hablar con Berlusconi que en un acto de los suyos, de lo que podríamos llamar berlusconesco, se ha largado en mitad de la rueda de prensa dejando a ZP con dos palmos de narices (por favor, vean el video, es muy ilustrativo).

Pues eso, muy provechoso el día de ayer para el país y para el mundo (no hablo de los periódicos, sino de lo otro). Dios nos guarde a ZP muchos años, pero nos lo guarde lejos.

jueves, 3 de junio de 2010

Sobre la laicidad impuesta

Una vez alguien me dijo que la democracia es el único sistema que permite que el pueblo tenga los gobernantes que se merece y cada vez este planteamiento me parece más acertado.

La última de este gobierno que me ha llamado especialmente la atención es la cosa esta que han hecho con el reglamento de honores militares. La verdad es que ZP y su comidilla nos están demostrando un trato bastante singular para con los militares:

Primero el Sr. Bono (patriota de boquilla y católico abortista) mandó quitar el Viva España de la escuela militar de Zaragoza (creo que fue aquí, pero el lugar es lo de menos), después nos colocaron a la ministra Chacón (a mi me gustan las pacifistas catalanistas para mandar en los ejércitos de España) que parece que le da urticaria en el paladar cada vez que tiene que hacer los vítores a la Patria. No hay que olvidar que han transformado nuestro ejército en un montón de albañiles y enfermeras, que es para lo único que los usan, y que cuando alguno cae en una misión dicen que estaban allí en acciones de paz (aunque lo hayan mandado a la presencia del Padre de un bazocazo, pero eso sí, un bazocazo pacífico). Tampoco hay que olvidar que la preocupación mayor de la señora Chacón ha sido mandar hacer unos uniformes que se adapten a la silueta femenina. Claro, ¿para qué gastar el erario público en reforzar los blindajes de los vehículos de nuestros soldados? Sin lugar a dudas los uniformes adaptados a la silueta femenina te salvan de una mina.

Pues la última es que los militares no deben rendir homenaje en los actos religiosos. Esto viene después de que se quite el crucifijo de todos sitios y no es más que la enésima patada en el costado a los católicos.

Ciertamente no entiendo ese afán, que no puede ser más que ignorancia o maldad, de este gobierno por atacar a los cristianos. España, les guste a nuestros desinformados progresistas o no, es cristiana. No lo es porque lo digan las leyes sino que lo es de facto: nuestros valores son cristianos, nuestra manera de ver el mundo es cristiana y es necesario que eso siga siendo así si queremos conservarnos. Si por el contrario fustigamos esta herencia de nuestros antepasados y prestamos nuestra espalda al islam España dejará de ser lo que es, porque no hay un sólo país islámico en el cual la democracia arraigue. Y si esa cristianofobia sigue imperando en nuestros días inviertan en tiendas de burkas y así se harán de oro.