sábado, 29 de mayo de 2010

De la contumacia o sobre como la estupidez tiende a persistir

Que todo puede (y normalmente va) ir a peor es uno de esos axiomas que sólo un lerdo muy osado se atrevería a poner en duda. Si puedo darles un consejo es éste: no se molesten en abrir el periódico antes de irse a la cama, métanse entre las sábanas, tápense la cabeza y cuenten corderos, ovejas o cabras endemoniadas, eso da igual, porque si no lo hacen pueden recibir un sonoro ¡zas!.

Como decía, la estupidez ha hecho acto de presencia y lo peor es que viste los colores patrios, y por si fuera poco el contumaz (palabra de hermoso sonido y de horrible significado) sujeto del que voy a hablarles no sólo merece que le metan esa cabeza que tiene en una maquina de amasar a ver si así le quitamos las ganas de portar ese horrible peinado, sino que además trasciende el plano puramente físico/gráfico para aparecer en el plano intelectual con una aportación sin igual desde que Tales hocicó porque miraba las estrellas pasando por las tres Críticas kantianas: "Eurovisión es very very fuerte". Y olé.

Pues nada, hermoso, que te quitaba el algo pequeñito a machetazos. Manda h***** quediría cierto insigne presidende del Congreso. Pero piensen que allí, donde va el mozo este, a la Eurocosa, ya fue Chikilicuatre, otro maestro del bel canto. Pero este es peor, porque el patán Chikilicuatrero iba a sabiendas de que iba a hacer el ganso, mientras que el tipo este cree que va a hacer algo serio y lo que es peor, cree que la gente se lo toma enserio.


Ay, Señor, llévame pronto (y no me digan que no le quitaban la tontería a palazos...)

lunes, 24 de mayo de 2010

Sobre el final de Perdidos o como hay gente que no entiende nada




Yo había cerrado esto porque realmente no tenía tiempo para dedicarme a despotricar en público pero hoy he saltado de la cama a las 5.30 para tragarme dos horitas de Perdidos. Sí, es la frikada más grande de mi vida pero es que la cosa manda narices.

De una parte los guionistas le han dado al botón rojo y han pasado a cuchillo a "to Dios", desde mi querido obeso-Hugo hasta a nuestra esquizofrénica Claire. Bueno, vale, muy bien, hermosos, os habéis lucido: 6 temporaditas de nada a veintipico capítulos cada una para decir "todos muertos". Pues nada, la serie es vuestra y os la **** cuando querais.

No voy a entrar a comentar la serie, el final, el peinado estúpido de Jack de la última temporada o la gracia que me hizo ver como Desmont atropellaba al paralítico Locke, no, no voy a hacerlo, pero no puedo dejar de comentar como la señora Ana García-Siñerizn (la moza que antes trabajaba con ese ¿señor? llamado Boris...) y su sarta de incompetentes encabezados por el intelectual Flippy NO HAN ENTENDIDO NADA.

Lo interesante de todo esto según estos genios es que ahora puedes entrar a internet a buscar consuelo en los blogs y en los foros, para encontrar cosas cómo: ¿Y qué me dicen de aquello de "algunos antes que tú, otros mucho después" que le dice papá-borrachuzo a Jack? Pues nada...vosotros a lo vuestro.

Lo que me hace gracia es que nos hayan metido 6 años de teología remezclada con un refrito basuril de la Divina Comedia y se hayan quedado tan tranquilos...pero en fin, no tengo tiempo para seguir lanzando mierda porque tengo que meterme 200 paginillas de Spinoza y el tiempo apremia.

Por cierto, mención especial hay que hacerle a los segundos posteriores del final del capítulo: "hemos visto canallas donde había marionetas, nos hemos preguntado por el bien y el mal (seguro que doña Carmen en su cada ha dicho: ¡mira, Aristóteles escondiíno!) ¿hacia donde debemos mirar ahora?" Y zasca, logotipo de Cuatro. Traga, bonito, traga.