sábado, 26 de septiembre de 2009

Sobre moda y otras cuestiones


¡Válgame Dios, que susto!

Realmente no sé si ante este despropósito he de dedicarme a llorar como una magdalena o a reirme a mandíbula batiente. Desde luego, el asunto se las trae. La historia es la siguiente:

"Había una vez, en un reino muy muy lejano y muy muy decadente, un presidente del gobierno que tenía que entrevistarse con otro presidente. Entonces el presidente cogió un avión del ejercito y metió en él a su esposa y a sus dos hijas y se las llevó de viaje oficial..."

Vale, hasta aquí la parida del cuento, ahora pongámonos serios, he aquí lo importante de la cuestión: viaje oficial. Puede que las hijas de nuestro ilustre ZP hagan uso de su muy respetable libertad de expresión y se vistan a lo gótico (sí, estos que visten como ancianas en duelo) porque esto les hace sentirse bien, porque es su manera de pensar y de encarar la existencia y cientos de argumentos de la misma cuerda, pero lo que es totalmente intolerables es que en una visita oficial, en la que se va como embajadores de la Nación, estas dos señoritas se pasen el protocolo por salva sea la parte y que su papá, nuestro ilustre ZP, les permita hacerlo.

Mire usted señor Zapatero (léase esto con un tonillo Aznarciano): si se lleva a las niñas, vístalas decente, porque eso de hacer el ridículo por todos los mentideros de Europa, America y probablemente parte de Asia, está feo, y si le parece intolerable que a sus hijas se le coarte la goticoexpresión, pues mire, haga usted el favor de dejarlas en casa, que así ahorramos en dinero y en disgustos.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Sobre esas series tan interesantes que emiten en televisión

No escarmientan, y bueno, a mi me viene bien porque así tengo oportunidad para volver a ponerlos a caldo.

Pues sí, he abierto este blog con la intención de clavar cabezas en picas (ah, como disfrutaba yo en mi infancia con aquello de "QUE LE CORTEN LA CABEZA" que gritaba la Reina de Corazones...) y voy a empezar por algo la mar de facilito.

El otro día conversaba con mi buen amigo Antonio, que me decía que en vez de contemplar como profesores se enrollan con alumnos subía al messenger a perder su tiempo conmigo. La cuestión es que anduve un ratillo dándole vueltas al asunto y a medida que barruntaba la sesera el hígado iba segregando bilis a un nivel alarmante. Verán ustedes, resulta que después del fregado que tenemos en la Madre Patria con el consabido "problema" (sí...hecatombe, desastre, armaguedón...) de la educación (sí, ya saben, esa institución-poza infecta donde solo se aprende que uno le puede zurrar al profesor cuando tiene un día tonto), una cadena de televisión (realmente no sé quien lo emite) nos obsequia con la extraordinaria, espléndida, magnánima, mayestática, exultante e interesantísima serie llamada Física o Química (FOQ para los amigos).

He de confesar, amén de entonar el mea culpa y dejarme la piel a latigazos, que yo he visto un par (dos) capítulos de esa serie y he de reconocer que es genial y de lo más creible:

Es un instituto donde nadie estudia nada, donde a lo que se dedica el estudiante de a pie es a fornicar con el profesorado, a ser un neonazi (eso sí, pero muy cool), a amedrentar, a ir de todo hasta los ojos y a vivir la vida (he aquí un ejemplo de expresión idiota, como si hubiera alguna manera de no vivir la vida...), ah, si los escritores esos del barroco que decían aquello de coger la rosa de la juventud levantaran la cabeza, se tragaban las palabras y la rosa.

Pero probablemente lo que pasa es que yo estoy anticuado, porque esto es el pan nuestro de cada día en un instituto cualquiera, en uno en el que se haya invertido tiempo y dinero en buscar a un colectivo de furcias y chulos, ignorantes estúltos todos, de esos que escriben abrir con H, y después de convocar a todo el género docente, hayan sido seleccionados aquellos seres que carezcan de todo tipo de moral y escrúpulos ¡voilá!

Lo más gracioso de todo este tema es que los colectivos de maestros y profesores (sí, esos señores a los que ya cualquiera los mangonea, insulta o veja) permanezcan calladitos y la serie vaya viento en popa, a toda vela, porque claro, es taaaaaaan constructivo ver eso...

¡Ah! Se me olvidaba, qué cabeza esta...también tienen a un mozo de cierta confesión religiosa al que usan, cómo no, para escarnio público de todo aquel que tiene fe en algo que no es su ombligo.

Genial, absolutamente genial.